Edición disponible FEBRERO 2025

Estrés y Caída de Cabello en Mujeres

La caída de cabello en mujeres no siempre responde a factores genéticos o cosméticos. En muchos casos, el estrés sostenido puede ser el detonante principal. Cuando el cuerpo permanece en estado de alerta durante semanas o meses, empieza a priorizar funciones vitales y deja en segundo plano procesos como el crecimiento capilar.

El resultado no es inmediato, pero sí evidente.

¿Cómo influye el estrés en el cabello?

El estrés crónico eleva niveles de cortisol, una hormona que puede alterar el ciclo natural del folículo piloso. Esto puede provocar efluvio telógeno, una condición en la que más cabellos de lo normal entran en fase de caída.

Suele manifestarse semanas después de un periodo intenso de presión emocional, física o laboral.

Señales de que el estrés está afectando tu cabello

  • Mayor cantidad de cabello en la ducha o el cepillo
  • Pérdida de densidad general
  • Cabello más fino o debilitado
  • Sensación de afinamiento en zonas específicas

No siempre hay parches visibles; a veces es una disminución progresiva.

Otros factores que pueden influir

El estrés rara vez actúa solo. Puede combinarse con:

  • Deficiencia de hierro
  • Alteraciones tiroideas
  • Cambios hormonales
  • Falta de sueño
  • Alimentación insuficiente

Por eso es importante no asumir que todo es “temporal” sin revisar.

Qué hacer si notas caída persistente

Si la caída se mantiene por más de tres meses o se intensifica, lo recomendable es acudir con un profesional de salud para evaluar estudios básicos. Identificar la causa permite actuar con mayor precisión.

Además de tratar el origen médico, reducir el estrés sostenido es clave. Regular el sistema nervioso no solo mejora la energía, también protege la salud capilar.

La caída de cabello no siempre es superficial. A veces es el cuerpo señalando que algo necesita atención más profunda.

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